Saltillo, Coah.- Su tímida sonrisa lo dijo todo, era inevitable; los pasos del asesino seguían atormentándola en lo más profundo de su alma, como queriendo arrancarle lo más valioso que tiene: su vida.Un mes ha pasado y Lesle Flores Treviño abre las puertas a Zócalo Saltillo para narrar los hechos sangrientos que la dejaron entre la vida y la muerte, aquellos que sólo ella puede plasmar y, ante la inocente mirada de su pequeño Joqsán, nos invitó a tomar asiento.
“Recordar es difícil, pero también es inevitable”,