¿Por qué mienten los niños?

Las mentiras infantiles tienen propósitos y funciones bien definidas en el desarrollo emocional de los niños.
“La mentira infantil causa muchas inquietudes a los padres de familia, sin embargo, puede considerarse como parte del desarrollo normal de los niños; comienza cuando aprenden a decir ‘no’, esto entre los dos y cuatro años de edad. De esta forma podemos determinar las funciones y propósitos que tienen estas mentiras en su desarrollo emocional”, explica
 la doctora Adriana González Padilla, coordinadora de la Comisión de Divulgación y Difusión del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS).


Lo anterior se dio a conocer en el inicio del Curso Actualización en Psicología y Psicoanálisis, en el cual se está presentando la nueva edición de la revista Aletheia, que edita el IIPCS. En este contexto
, diversos especialistas en psicología infantil del instituto hablaron de los principales problemas emocionales que afectan a la niñez mexicana: “La psicología infantil es fascinante y representa un campo abierto para los psicólogos, ya que en la actualidad hacen faltan más estudiosos de mente de los niños”, explicó González Padilla.


En este sentido, la doctora Rebeca Oñate Galván, especialista en psicología Infantil y presidenta electa del IIPCS, explica una serie de ejemplos sobre las mentiras infantiles y lo que representa.

  • Cuando se oponen a un mandato o a una oposición de sus mayores: por ejemplo, “ya comí” o “no me dejaron tarea”.


  • En el momento que no acepta una propuesta de un adulto porque empieza a crearse su propia visión de las cosas.


  • Por represión o para no sentirse avergonzado: por ejemplo, “no reprobé”, “no rompí el florero”.


  • Para salvaguardar parte de su intimidad o privacidad. “Un ejemplo, cuando una niña es molestada por sus compañeras en la escuela y miente afirmando que se lleva bien con sus amiguitas.”


  • Los niños también mienten porque se defienden de una realidad que puede ser dolorosa para ellos, por ejemplo “mi papá me quiere y siempre está conmigo”, aunque la realidad sea todo lo contrario.


  • En el sueño o el juego, los niños mienten con el objeto de satisfacer un deseo inalcanzable; “mi papá se compró un auto del año”, “voy a tener una fiesta en un salón infantil”, aunque los dos deseos sean irrealizables.

Podría ser un problema de comunicación


No obstante, precisa Oñate Galván, el problema es cuando los niños comienzan a mentir sistemáticamente y los padres llegan desesperados a pedir ayuda profesional o bien, no saben cómo solucionar este problema:


"Lo que sucede es que el psicoterapeuta trabaja con los símbolos, nunca confronta al niño a decir la verdad; ésta se revela en los juegos, los sueños, sus cuentos, las anécdotas, las mentiras y también en las mentiras, porque finalmente hablan y definen su realidad emocional”.


Por ello, la doctora Adriana González Padilla sostiene que en el momento en que las mentiras se vuelven recurrentes es señal de que se está presentando un problema emocional. “En otras palabras, existe un problema con algunos de los padres y las mentiras buscan ilusoriamente satisfacerlos”.


Por ello ambas analistas aconsejaron a los padres que estén en esta situación a acudir con profesionales de la mente: “Las mentiras son una fuente rica para los psicoterapeutas; ayudan a resolver problemas entre las relaciones afectivas entre padres e hijos. Es un conflicto que puede resolverse con éxito si trata a tiempo”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ejerce tu derecho a opinar, tus comentarios son bienvenidos

 
Volver arriba